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EL QI GONG

Text: Teresa Rodríguez - www.chenretiro.com

 

SOBRE EL QI GONG

El término Qi Gong engloba una serie de prácticas energéticas que se han venido desarrollando en China desde los inicios chámanicos de su civilización. El término, sin embargo, es relativamente reciente. La palabra Gong indica un entrenamiento que se mantiene durante mucho tiempo. Qi significa "aire", "movimiento", "energía" o "aliento vital". Qi Gong viene a significar "entrenamiento sobre el Aliento Vital".

SOBRE EL QI

La noción de Qi es bastante simple, y a la vez compleja. Es algo que las palabras alcanzan apenas a definir. Dentro del significado global de "aliento", encontramos muchos matices, desde un aspecto burdo, evidente, hasta otros mucho más sutiles. Por ejemplo, cuando hablamos del cuerpo físico, lo hacemos de la forma más evidente de Qi en nosotros, de su condensación más sólida, de algo que podemos ver y tocar. También podemos referirnos al aire que respiramos, pero aquí ya existe una connotación ligada a la vida y a su mantenimiento en el cuerpo, de modo que estamos hablando de Qi pero con una cualidad más sutil: no lo podemos ver ni tocar, pero en su forma más evidente, la respiración, lo podemos percibir con facilidad a través de su movimiento y su poder de dinamizar o relajar el cuerpo. Si hablamos de "aliento" introducimos un matiz aún más incorpóreo, hablamos de chispa de vida, de aliento vital, incluso de alma, y eso también es Qi , pero con unas connotaciones aún más sutiles: es en sí mismo la vida, animada y mantenida por la respiración y manifestada en el cuerpo. A esto se le llaman los Tres Tesoros ( San Bao ): Jing (cuerpo), Qi (vitalidad), Shen (espíritu), que, unidos, forman el Qi general de nuestro ser completo. Podemos realizar muchas divisiones y matices del Qi , tanto en el ámbito terrestre, celeste o humano, así que su calidad varía en función del punto de vista que elijamos para acercarnos a su comprensión. De ésta surge la labor del alquimista, que refina las sustancias en estado bruto y las transforma hasta obtener su esencia. La práctica del Qi Gong trata de realizar este proceso de alquimia en el cuerpo, el mental y el espíritu. Se trata de conocerse, limpiarse y llegar a transformarse utilizando como herramientas los ejercicios físicos, respiratorios, mentales y espirituales.


Algunos autores hablan del Qi como energía bioeléctrica y citan experimentos que la ciencia oriental y occidental ha hecho al respecto. Desde este punto de vista, el hombre es energía, es una unión de átomos que se han condensado en un espacio reducido hasta formar la materia del cuerpo. Nuestra red atómica, de mayor o menor densidad según en qué partes, está conectada con otros átomos que, con mayor o menor condensación, forman una red aún mayor, que se expande hasta el infinito.

En las leyes de la Física, se dice que la energía es liberada a partir de la materia y que la materia es una forma física de la energía. Desde un acercamiento científico, el Qi parece originarse en algún tipo de reacción química de la materia pero, a su vez, constituye la materia en sí misma.

Qi es energía que se libera y se manifiesta como una fuerza (calor, luz o electromagnetismo), que circula y se genera continuamente. En el cuerpo humano, esto ocurre gracias a la influencia de la energía procedente de la naturaleza, de las reacciones químicas producidas por la ingestión de los alimentos y del aire que respiramos, de la práctica de los ejercicios y del importante papel que la mente juega en esta dinámica. El Qi es distribuido por fuerzas electromagnéticas que se generan en el interior del cuerpo: pensamiento y movimiento, y está bajo la influencia de los campos electromagnéticos externos: el generado por la tierra, por los movimientos de las estrellas y los planetas, por los cambios climáticos, por las antenas y las redes de emisión de ondas que ha construido el hombre...

En resumen, Qi es lo que nos mantiene vivos y es el responsable de la buena marcha de todos los procesos y funciones corporales, de la respiración, de las capacidades mentales. Es quien puede reparar los daños producidos en nuestro cuerpo. Al ser una corriente que circula desde las zonas donde hay más cantidad de carga electromagnética en los átomos hacia las que hay menos, tiende a equilibrarse a sí misma de forma natural. Por ello, decimos que el cuerpo siempre tiende al equilibrio.

El Qi también tiene que ver con la mente, la consciencia, con percibir nuestra unión en el interior del cuerpo y también con lo que nos rodea: las influencias celestes, terrestres y humanas. Pero también nos vincula con la fuente de estas influencias, una corriente superior a nosotros que mueve al Universo y continuamente lo crea y destruye. Los movimientos de Qi Gong , tanto si su raíz es taoísta, budista o tibetana, trabajan con esa idea de unificar el cuerpo, la respiración y el aliento vital, la intención y el espíritu, poniendo todo esto en conexión con ese algo superior.

UN POCO DE FILOSOFÍA

El origen de las prácticas energéticas es la búsqueda de la fusión del hombre con la fuente de toda existencia, la fuerza de vida que, en el transcurso de la historia humana, ha recibido diferentes nombres para tratar de explicar su esencia y poder referirnos a ella, sabiendo que al hacerlo estamos limitándola y que va mucho más allá de las simples palabras. Esta consciencia superior, este flujo energético global, que guía al Universo y, por lo tanto al hombre, en determinadas prácticas energéticas Chinas recibe el nombre de Tao .

El Tao es también un camino, una vía de acceso a esta fuente original, una manera de vivir y de estar en el cuerpo, a la escucha de ese algo que no está condicionado por nada y que actúa a pesar nuestro. A través de esta conexión con la fuente, con el Tao , el hombre se une a la fuerza de vida que le hace encarnarse, tomar un cuerpo para llevar una existencia sobre la tierra, como una de las formas en que esta energía creadora se manifiesta en el Universo. Y dentro de esta encarnación, hay una parte en nosotros que está sujeta a condicionamientos que existen provocados por nuestra personalidad, ego, normas sociales, pulsiones inconscientes, instintos, memoria genética familiar, de especie, por memorias de cosas que hemos vivido, que no hemos digerido ni aceptado y que acaban enquistándose, anudando nuestros tejidos corporales. Pero hay otra parte en nosotros que sí actúa libremente y que está ligada a esa fuerza de vida-muerte, al manantial, al Tao . Con el Qi Gong , tratamos de calmar y limpiar todo aquello que nos impide percibirla, para aprender a dejarnos llevar por ella. Cuando lo hacemos, puede decirse que actuamos alineados con nuestra verdadera naturaleza, desde un estado de consciencia que solemos llamar "alterado" y que, sin embargo, revela nuestra esencia.

¿QUÉ BUSCAMOS AL PRACTICAR?

El Qi Gong consiste en ejercicios que buscan, sobre todo, regular el cuerpo, regular la respiración y regular la mente. Esta armonización repercutirá en la salud de cuerpo y de la mente, mejorándola y manteniéndola. Al poner a punto el cuerpo, alineándolo correctamente a través de las prácticas físicas, la energía podrá circular más libremente en sus cauces ( canales energéticos), de modo que habrá una buena nutrición de los tejidos y los órganos, reforzando los sistemas corporales. Regular el Qi a través de una respiración correcta contribuye a calmar o dinamizar el cuerpo y la mente, es el puente que tendemos entre ellos, la puerta que nos conducirá a un estado de consciencia sereno y a la vez vigilante. Regular la mente nos permitirá acceder a la vigilancia, un estado de despertar que requiere una total calma mental y que nos permitirá tomar contacto con lo que somos y lo que nos rodea. Desde este estado, las emociones se calman, se viven de otro modo, con desapego, dejamos de estar movidos y atrapados por ellas y comenzamos a funcionar desde una parte no emocional, ligada con nuestro ser profundo, con el corazón, con el espíritu.

En las prácticas energéticas, entre ellas el Qi Gong , el objetivo de los ejercicios es unificar cuerpo, mente y espíritu, poniendo ese conjunto en relación con una consciencia superior. Para poder establecer esta relación mediante nuestra comprensión occidental, muy diferente de la oriental, se hace necesario descomponer ese todo por partes, despertando la consciencia en cada una de ellas. Se realiza una labor de alquimia que refina su esencia y las transforma, para, finalmente, volver a situar cada parte con respecto de la unidad que somos, poniendo a su vez esta unidad al servicio de ese algo superior.

En los movimientos, el objetivo es observarnos con la idea de comprender la naturaleza de lo que estudiamos sin darle un tinte que la clasifique, sin juzgarla. Luego, moldeamos las partes que observamos con ciertos ejercicios para desbloquearlas y ponerlas a punto para que funcionen con plenitud. Volveremos a observarnos para sentirnos, sin que el mental actúe demasiado, comprendiendo las cosas con el cuerpo, con las células, pero yendo luego más lejos.

Así, en los ejercicios se favorece nuestro estado de salud, aprendemos a armonizar y cuidar las energías, se restituye el flujo suave de Qi y se comprende en profundidad la naturaleza de las fuerzas que somos y que nos rodean, para aprender a equilibrarlas.

Esta forma de entender las cosas es una de las vías que existen hacia el autoconocimiento y la aceptación de lo que somos, hacia el logro de un estado de calma y armonía necesario para ir cada vez más lejos en nuestra comprensión de la vida y de nosotros mismos. Existen otras vías y todas serán válidas mientras nos ayuden a ser verdaderamente libres, a escuchar nuestro corazón y a seguir sus pasos, ya que el corazón está estrechamente ligado a esta fuente de vida. Poco a poco, aprenderemos a combatir en la vida aceptando lo que somos y lo que nos limita, a transformar esos límites refinando lo que somos, a marchar libremente por un sendero con corazón.

NIVELES EN LA PRÁCTICA

Para llegar a esta percepción, tenemos que trabajar primero sobre la estructura corporal, sobre la materia, sobre lo que es más fácil sentir y que representa nuestras raíces: el cuerpo, nuestra encarnación, nuestra tierra. Luego iremos más lejos, hacia algo más incorpóreo y por lo tanto más difícil de sentir, trabajando con la respiración y por último con la intención.

En un primer nivel , despertar la consciencia en el cuerpo nos permitirá conocerlo, relajarlo y desbloquearlo. La estructura física se trabaja primero de manera global y luego por partes, cada una por separado, volviendo a unificarla después. Se observa cada zona sintiéndola, movilizándola, comprendiendo su dinámica, alineando los puntos clave para mantener una postura correcta. Esta toma de consciencia nos revelará los lugares donde existe fluidez o bloqueos y hará que estemos muy presentes en lo que hacemos. Buscaremos nuestro centrado, el tono postural justo. En los encadenamientos de ejercicios o formas, cuidaremos la colocación de la postura, la relajación del cuerpo y repetiremos una y otra vez los movimientos de manera lenta y profunda, hasta haberlos memorizado. Intentaremos conservar la sensación despierta en todo lo que hemos observado previamente.

En un segundo nivel , cuando hemos practicado cierto tiempo poniendo a punto el cuerpo, situaremos la respiración en los ejercicios, llevando la consciencia a este proceso, a su dinámica y sus efectos. A nivel de la forma, en los ejercicios el objetivo es entrenar la coordinación de los movimientos con la respiración, dirigiéndola hacia determinadas zonas del cuerpo, bien para regular el Qi o bien para acumularlo en un momento dado con fines marciales, terapéuticos o meditativos. Comenzamos a movernos a partir del aliento que se despierta, añadiendo otra calidad a los ejercicios, mucho más sutil. Utilizamos la respiración como un fuelle, produciendo la calma necesaria para dinamizar o ralentizar el cuerpo, para dejar que sea el aliento el que nos dirija. La respiración es la unión entre el cuerpo y el espíritu, de modo que aprender a moverse a partir del aliento nos lleva de la mano hacia el siguiente nivel, el uso de la intención.

En un tercer nivel , la toma de consciencia se dirige hacia instalar y potenciar la red de canales en nuestros cuerpos físico y energético, moviendo el Qi según una intención. Para percibir y fomentar la suave y armoniosa circulación de Qi en la unidad que somos, es necesario entrenar la calma mental y la intención. De este modo, incrementaremos al máximo nuestras capacidades físicas, psíquicas y espirituales. A este nivel, en los ejercicios de la forma hemos memorizado e instalado ya todo lo necesario para poder escuchar y seguir a ese algo que se desarrolla y circula a pesar de nuestros bloqueos y limitaciones. Tenemos la sensación de que los ejercicios se "hacen solos", verificamos la circulación energética en el cuerpo y la acompañamos con los gestos. También utilizamos la mente y la intención para promover la energía, dirigiéndola en un momento dado hacia un objetivo que puede ser físico (por ejemplo, el entrenamiento marcial, refuerzo de órganos...), psíquico (refuerzo del carácter, psiquismo, limpieza de memorias...) o espiritual (despertar de los centros superiores...).

EL PAPEL DE LA RELAJACIÓN, "BAJAR EL CORAZÓN"

La relajación a todos los niveles nos va a permitir, sobre todo, sentir. Despeja el camino de las sensaciones, permitiendo que podamos ver con claridad en nuestro interior y relacionarnos, desde otra calidad de ser, con lo exterior. Cuanto más nos relajamos más podemos sentir el cuerpo, la respiración y circulación de la energía, despertándose la consciencia corporal.

El primer paso consiste en relajar bien el cuerpo, sobre todo los grandes músculos, aprender a alinear bien nuestra postura, a mantenerla erguida con el mínimo esfuerzo muscular y a emprender acciones utilizando este mismo principio de economía energética. Relajaremos todo aquello que no nos haga falta para realizar la acción, el movimiento, o la postura estática.

A mayor relajación, mejor circulación. Los tejidos dejan de estar contraídos y esto permite que la respiración, la sangre, los líquidos nutritivos en el cuerpo y la energía, puedan llegar hasta la última de nuestras células. Esto aumenta y prolonga nuestro estado de salud, disminuyendo el deterioro físico y mental.

Más nos relajamos, más tonificamos nuestro cuerpo sin que éste llegue a crisparse. Aprendemos a lograr un tono postural justo, centrado, es decir, que no estaremos ni demasiado duros, ni demasiado blandos. Esto se traslada también a la psicología, aprendemos a conocernos, a ser flexibles y a poner límites cuando son necesarios.

La principal dificultad de estas prácticas es calmar la mente. Si la mente está en calma, el corazón estará también en calma, y si el corazón está en calma, el cuerpo se sumirá en la quietud, en la tranquilidad, tanto si emprendemos acciones como si no. La mente permanece serena, siguiendo el curso de los acontecimientos, pudiendo observar la naturaleza de las cosas sin juzgarla, captando su esencia de una manera neutral. Podremos seguir la nuestra y actuar conforme a ella cuando nos relacionemos con lo externo y con nosotros mismos de forma cada vez menos condicionada, automática, defensiva e instintiva, logrando otra calidad de Ser.

 

Teresa Rodríguez

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